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domingo, 29 de enero de 2012

TEMA 8: LA NATURALEZA DE LAS CRISIS CAPITALISTAS

Tema 8: LA NATURALEZA DE LAS CRISIS CAPITALISTAS

1.- INTRODUCCIÓN.

            El presente tema se desarrollará tomando como referencia los análisis sobre la crisis efectuados por distintos autores marxistas, puesto que no puede decirse que Marx llegase a elaborar un examen completo o sistemático de esta materia.

            No obstante, en sus obras El Manifiesto, Historia crítica de la teoría de la plusvalía y en El Capital, Marx aporta comentarios acerca de la cuestión de las crisis, que serán tomados en cuenta en el presente tema.

2.- LA PRODUCCIÓN SIMPLE DE MERCANCÍAS Y LAS CRISIS.

           
            En la historia de la civilización la introducción del DINERO representó un gran paso adelante en tanto en cuanto permitió dividir el acto del cambio en dos partes, la compra y la venta, que, por la naturaleza del mismo, pueden estar separadas en el tiempo y en el espacio.

- En la producción simple de mercancías la crisis se produciría por una situación de escasez insólita, como resultado de la insuficiencia o inexistencia de materias primas o mecanismos de producción con los que producir las mercancías necesarias para satisfacer las necesidades de uso de los productores.

            Excluidos los factores externos, como las guerras y las cosechas malogradas, las crisis son posibles pero más bien improbables, o cuando mucho accidentales, bajo la producción simple de mercancías.

-Sin embargo, en el sistema capitalista las crisis, aunque parezca un absurdo, son ocasionadas principalmente por una situación de sobreproducción.

            La explicación se fundamenta en “la organización de la producción por medio del cambio privado”, de forma que si el productor A vende y después, por una razón cualquiera, deja de comprar a B, este, no habiendo logrado vender a A, no puede comprar a C; y este, no habiendo podido vender a B, no puede comprar a D; y así sucesivamente. De esta forma, una interrupción en el proceso de la circulación, que está condicionado por la separación de la compra y la venta, puede extenderse desde su punto de origen hasta afectar a toda la economía.

            Aparece entonces la crisis, en la que coinciden existencias de mercancías invendibles y necesidades insatisfechas, es decir, sobreproducción.








3.- LA LEY DE SAY.

            La ley de Say sostiene que a “una venta sigue invariablemente una compra por igual cantidad”; en otras palabras, que no puede interrumpirse la circulación M-D-M, y, por lo tanto, no puede haber crisis ni sobreproducción.

            Pero Marx efectúa una crítica detallada de la ley de Say en su versión ricardiana, con el objetivo de eliminar cualquier duda acerca de la posibilidad formal de las crisis y la sobreproducción en las sociedades productoras de mercancías.

           
- Ricardo negaba la posibilidad de las sobreproducción general, en tanto en cuanto consideraba que un hombre no produce si no es para su propio consumo o para vender con la intención a su vez de comprar alguna otra mercancía para su propia utilidad.  Por lo tanto, Ricardo no contempla la posibilidad de una separación temporal y/o espacial del acto de compra-venta.

- Marx criticó el anterior razonamiento alegando que “el hombre no está obligado a comprar sólo porque haya vendido”. Sino que considera que la venta y la compra están separadas en el tiempo y en el espacio.

Por lo tanto, Marx contempla el dinero como algo más que el medio por el cual se efectúa el cambio. Para Marx el dinero es el medio por el cual el cambio se divide en dos transacciones separadas y distintas, la venta y la compra.

De acuerdo con esta argumentación Marx concluye que si uno vende y deja de comprar el resultado es la crisis y la sobreproducción.

4.- EL CAPITALISMO Y LAS CRISIS.

1)      EL CAPITALISMO:

El fundamento del capitalismo es completamente diferente al de la producción simple de mercancías.

            - En la producción simple de mercancías el fundamento racional de M-D-M es claro. Y el propósito del cambio es la adquisición de valor de uso y no el aumento del valor de cambio.

            - En el Capitalismo: El fundamento de su existencia es D-M-D´, de manera D´ representa un aumento del dinero final que se ha obtenido con respecto al dinero inicial que se ha invertido, es decir un “incremento de riqueza en abstracto”.

            Esto se debe a que el propósito del capitalista es la apropiación de más y más riqueza en abstracto, convirtiéndose en el único móvil de sus operaciones.





            De esta manera  “la expansión del valor” se convierte en su propósito subjetivo, en tanto que el capitalista devuelve constantemente su dinero a la circulación, y de esta forma cambia el carácter del proceso mismo de la circulación, en tanto en cuanto la producción tiene como objetivo la obtención de ganancia. Por lo tanto, en esta filosofía capitalista predomina el incremento del valor de cambio y no el valor de uso.

            Por otra parte, tenemos que ubicar la situación de los trabajadores dentro de este sistema capitalista.  A este respecto, podemos observar que la relación M-D-M es la que dota de sentido a la venta de su fuerza de trabajo por parte de los trabajadores.

            El motivo de la venta de su fuerza de trabajo por parte de los trabajadores es convertir su fuerza de trabajo en dinero, y finalmente emplearlo en adquirir artículos necesarios y en procurarse comodidades. Por lo tanto, vemos que el trabajador trabaja estimulado por un deseo de valores de uso.

            Hay que hacer un inciso a este respecto, puesto que lo que parece ser “acumulación” en los obreros tiene poco que ver con la acumulación del capitalista, y que por supuesto nada tiene que ver con la “naturaleza humana”.

            Con la acumulación del obrero tiende a asegurarse un flujo de valores de uso para sí y para su familia cuando su fuerza de trabajo no sea ya vendible.

            Mientras que el capitalista tiene una pasión inextinguible de lucro, y ello le conduce a una propensión a la acumulación constante que le guiará en su actividad.

            La teoría económica ortodoxa ha cometido dos errores a este respecto:

            - El de suponer que bajo el capitalismo cada uno es impulsado por el deseo de obtener ganancias,

            - El de suponer que cada uno se interesa solamente en los valores de uso y, por lo mismo, que todo ahorro debe considerarse a la luz de un redistribución del ingreso a través del tiempo.

            2) LAS CRISIS:

            El objetivo inmediato del capitalista es elevar al máximo su tasa de ganancia, y la previsión que tenga de que su tasa de ganancia pueda ser más o menos incrementada será lo que determine su reconsideración de lanzar su D (dinero invertido) a la circulación.

            Por lo tanto, vamos a examinar dos casos que son determinantes para que se produzca o no la inversión de su dinero por parte del capitalista:

            1) Si la tasa de ganancia desaparece o se vuelve negativa, el incentivo de la producción capitalista dejará de existir. Los capitalistas retirarán su capital, se reducirá la circulación y comenzará una crisis seguida de sobreproducción. Este es un caso de crisis particularmente severa.

            2) Si se produce un descenso de la tasa de ganancia pero se mantiene positiva, de modo que el factor que da motivo a la producción capitalista no sea nunca eliminado, ¿hay aún razones para esperar que se puedan reducir lo bastante las operaciones como para provocar una crisis?

            La respuesta es, enfáticamente, sí. Marx lo explica así, “tan pronto descienda la tasa de ganancia por debajo del nivel ordinario, comenzará una reducción de la operaciones de los capitalistas”.

            Esto se debe a que cada capitalista individual tiene que escoger entre devolver el capital a la circulación o conservarlo en forma de dinero.

            Es cierto que a la larga el capitalista más tarde o más temprano tendrá que reinvertir su capital si quiere continuar siendo capitalista. Pero eso no significa que deba reinvertir su capital inmediatamente, ni tampoco que deba seguir reinvirtiéndolo en la misma línea de producción.

            - Si la tasa de ganancia desciende por debajo del nivel ordinario en cualquier industria particular, los capitalistas retirarán su capital de esa industria para colocarlo en otra.

            - Sin embargo, si la tasa de ganancia desciende más allá del nivel ordinario en todas o casi todas las industrias al mismo tiempo, nada puede ganarse con pasar de una a la otra. Por lo tanto, el capitalista puede posponer la reinversión hasta que las condiciones dejen de ser desfavorables y la tasa de ganancia alcance de nuevo el nivel ordinario, o hasta que se haya resignado a una tasa de ganancia más baja.

            Entretanto, en ambos casos, el aplazamiento de la reinversión habría interrumpido el proceso de circulación y provocado la crisis y la sobreproducción.

La crisis y la depresión subsiguiente forman parte, en realidad, del mecanismo por el cual la tasa de ganancia es restituida completa o parcialmente a su nivel previo.



             
            Por otra parte vamos a exponer la conclusión a la que ha llegado la moderna teoría del ciclo económico por los teóricos modernos.
           
            Para ellos la clase capitalista se divide en dos secciones, la de los empresarios que organizan y dirigen los procesos de producción, y la de los poseedores de capital en dinero , o capitalistas propiamente dichos, que suministran bajo la forma de préstamos a interés los fondos que los empresarios necesitan para sus operaciones.

            El empresario pensará que vale la pena invertir capital mientras la tasa de ganancia que percibe sea mayor que el tipo de interés que está obligado a pagar. Tan pronto la tasa de ganancia caiga por debajo del tipo de interés, el empresario no tendrá motivos para invertir, con lo cuál la circulación se interrumpirá y sobrevendrá la crisis.

            Por otra parte, los capitalistas considerarán que si deben de prestar su dinero a un tipo de interés bajo, de acuerdo a las condiciones imperantes en ese momento en el mercado, será preferible conservarlo en forma de dinero. Este pensamiento del capitalista se fundamenta en su creencia de que los tipos inferiores de interés no durarán, ya que son inusuales y anormales, y que por lo tanto es más prudente posponer las actividades de préstamo hasta que la demanda llegue a los actuales o aún más altos tipos de interés.


             En términos generales, la clase capitalista en su conjunto restringe sus actividades de inversión cuando la tasa del beneficio sobre el capital cae por debajo de cierto nivel que es más o menos preciso en cualquier tiempo y lugar particulares. Y ello implica la aparición de las crisis provocadas por las fluctuaciones en la tasa de ganancia, y la paralización temporal del ciclo económico.

            Esto demuestra que no existe una situación que ponga fin a las crisis capitalistas.

5.- LOS DOS TIPOS DE CRISIS.


            Aquí se van a tratar dos tipos de crisis, y el punto de partida de cada una de ellas es el mismo, un descenso de la tasa de ganancia, pero lo que está detrás del descenso en cada uno de los casos requiere un análisis muy diferente de cada uno de ellos.

            1) Uno de los casos de crisis tiene que ver con movimientos en la tasa de plusvalía y en la composición del capital, quedando intacto el sistema del valor.

            En este caso la tendencia decreciente de la tasa de ganancia fue deducida sobre la base de la suposición de que las condiciones de la ley del valor se satisfacían plenamente y, por lo tanto, todas las mercancías se vendían en sus valores de equilibrio.

            La tasa descendente de la ganancia no era, por consiguiente, un síntoma de desequilibrio en el sistema de valor, aunque si condujese a una crisis, se convertiría entonces en la causa de tal desequilibrio.

            2) El otro caso de crisis tiene que ver con fuerzas todavía no especificadas que tienden a crear un déficit general en la demanda efectiva de mercancías, no, sin duda, en el sentido de que la demanda sea insuficiente para comprar todas las mercancías ofrecidas, sino de que es insuficiente para comprarlas todas con una tasa de ganancia satisfactoria.

            En este caso la causa de la crisis es el descenso de la lucratividad, con lo cuál los capitalistas pueden hallarse incapacitados para vender las mercancías en sus valores.         Estamos ante el caso de que si se produce demasiado de una mercancía, el precio de mercado cae por debajo del valor, y la ganancia se reduce o desaparece. Si esto ocurriese en un número suficiente de industrias al mismo tiempo, el resultado es un descenso general de la tasa de ganancia, seguido de una crisis.

TEMA 6: LA TENDENCIA DECRECIENTE DE LA TASA DE GANANCIA

Tema 6: LA TENDENCIA DECRECIENTE DE LA TASA DE GANANCIA

1.- LA FORMULACIÓN DE LA TEORÍA DE LA LEY POR MARX.

            La Teoría de la Ley de Marx es la “ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia”.
            Esta teoría se fundamenta en la siguiente fórmula:     g = p´ ( 1 – o )



            De esta fórmula se deduce que, mientras p´ se mantenga constante, la tasa de ganancia (g) varía en sentido inverso a la composición orgánica del capital (o).

            Teniendo en cuenta que, en el curso del desarrollo capitalista, la tendencia de “o” es ascendente, debe existir tendencia natural a que la variable “g” caiga.

            Como veremos, estamos solamente estamos hablando de una tendencia, puesto que los cambio en “p´” más que equilibrar los efectos de un cambio en la “o”.

            Esta tendencia decreciente de la tasa de ganancia demuestra, según Marx, que existen ciertos obstáculos internos dentro del sistema capitalista, que se oponen al desarrollo indefinido de la producción capitalista. Por una parte, una composición orgánica ascendente del capital es la expresión de la creciente productividad del trabajo; por otra parte, la tasa decreciente de la ganancia que la acompaña tiene que cerrar al fin los cauces de la iniciativa capitalista.

            De esta ley se demuestra que la comprensión capitalista, desde el ángulo de la propia producción capitalista, está avocada a su término, y que de modo alguno no es un modo absoluto, sino un modo relativo e histórico de producción, correspondiente a una época determinada y limitada en el desarrollo de las condiciones materiales de la producción.

2.- LAS CAUSAS CONTRARRESTANTES.

            Marx enumera seis “causas contrarrestantes” que contrarrestan o anulan la ley general de la tasa decreciente de la ganancia. Son las siguientes:

            1) Abaratamiento de los elementos del capital constante: El uso creciente de maquinaria que eleva la productividad del trabajo, disminuye el valor por unidad del capital constante.

            Un aumento dado en la composición orgánica del capital, haciendo bajar el valor del capital constante, actúa en cierta medida como su propio correctivo. Y la compensación puede ser muy importante, llegando hasta el punto de anular totalmente el aumento inicial.




            2) Aumento de la intensidad de explotación: Supondría la prolongación de la jornada de trabajo, traduciéndose en “acelerar” (speed-up) y “estirar” (stretch-out).

            La prolongación de la jornada de trabajo eleva directamente la tasa de plusvalía, aumentando la cantidad de trabajo excedente sin afectar la del trabajo necesario.

            Estos métodos para elevar la tasa de ganancia no están necesariamente relacionados con una composición orgánica ascendente del capital, sino que son más bien recursos adoptados por los capitalistas para compensar una tasa ascendente de ganancia, siempre y cuando sean practicables.

            3) Depresión de los salarios por debajo de su valor: La práctica de la reducción de los salarios se apoya en la suposición general de que todos los precios y salarios están determinados por el mercado, y esta suposición rechaza la posibilidad de una política de salarios agresiva por parte de los capitalistas.

            4) Sobrepoblación relativa: Marx hace hincapié en que la existencia de trabajadores desocupados conduce a la instalación de nuevas industrias con una composición orgánica del capital relativamente baja y, por lo mismo, una tasa de ganancia relativamente alta. Cuando estas tasas de ganancia relativamente altas se promedian con las tasas de ganancia obtenidas de las viejas industrias, hacen subir la tasa de ganancia general.
            Sin embargo, un efecto más importante aún lo produce la existencia de un ejército de reserva, en cuanto que deprime, mediante la competencia con la fuerza de trabajo activa en el mercado de trabajo, la tasa de los salarios, y eleva por este medio la tasa de plusvalía.

            5) Comercio exterior: Mediante el comercio exterior es posible adquirir materias primas y artículos necesarios para la vida más baratos que si se produjeran en el país. Esta posibilidad tendería a elevar la tasa de ganancia, elevando a su vez la tasa de plusvalía y reduciendo el valor del capital constante.

            Sin embargo, no existe ninguna relación necesaria entre las posibilidades del comercio exterior y los cambios en la composición orgánica del capital, de modo que la inclusión del comercio exterior en este punto debiera considerarse “una posibilidad” más que una parte integrante de este análisis de Marx.

            6) La causa sexta se relaciona en realidad con la forma de calcular la tasa de ganancia, y no la examinaremos aquí.










3.- UNA CRÍTICA DE LA LEY DE LA TENDENCIA DECRECIENTE DE LA TASA DE GANANCIA.

            Hemos visto como en la Teoría de la Ley de Marx se da por supuesto que la tasa de plusvalía permanece invariable.

            Pero ¿se justifica suponer  que “al mismo tiempo” que la tasa de ganancia y la composición orgánica del capital suben, la tasa de plusvalía permanece invariable?

            Sweezy va a efectuar un análisis y una crítica acerca de si esta suposición es o no pertinente, para ello efectúa el siguiente razonamiento:

            1) Una composición orgánica ascendente del capital va de la mano de la creciente productividad del trabajo. Si la tasa de plusvalía permanece invariable, esto significa que tiene lugar una elevación de los salarios reales, exactamente proporcional al aumento de la productividad del trabajo.

En otras palabras, “la productividad acrecentada del trabajo del obrero beneficia a este en igual grado que al capitalista”.

            Razones para dudar de que esta premisa sea correcta:

            Una de las características que distinguen al capitalismo es la creación de un ejército de reserva, que ejerce una influencia deprimente sobre los salarios y por este medio tiende a elevar la tasa de plusvalía.

             De esta forma el trabajo pasado, en forma de capital constante, mantiene una relación de competencia con el trabajo viviente y frena las demandas de este último.

             La suposición de una tasa constante de plusvalía con la productividad ascendente del trabajo parece pasar por alto este efecto.

            Marx mismo nos dice que un ascenso en la composición orgánica del capital significa, necesariamente, un aumento en la productividad del trabajo, y por lo tanto a más alta productividad más alta tasa de plusvalía.

            Finalmente, Sweezy llega a la conclusión de que si estos argumentos son sólidos, se deduce que no hay ninguna suposición general de que los cambios en la composición orgánica del capital serán relativamente tan superiores a los cambios en la tasa de plusvalía que los primeros dominarán los movimientos en la tasa de ganancia. Por el contrario, parecería que debemos considerar las dos variables como de importancia aproximadamente coordinada. Por esta razón, la formulación de la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia por Marx no es muy convincente.


            2) Sweezy observa que tras la composición orgánica ascendente del capital está el proceso de la acumulación de capital, y considera que aquí es donde se deben de buscar las fuerzas que tienden a deprimir la tasa de ganancia.


            Ya se ha comentado anteriormente cómo la acumulación de capital, tomada en sí misma, actúa para aumentar la demanda de salarios. Si los demás factores no cambian, tal elevación de los salarios conduce a una reducción en la tasa de plusvalía, y esto, a su vez, se expresa en un descenso en la tasa de ganancia. Y dado que el proceso capitalista de producción es esencialmente un proceso de acumulación, se sigue que de este solo hecho surge una tendencia persistente de la tasa de ganancia a caer.



            Sin embargo, una cosa parece totalmente segura, que el aumento en la composición orgánica del capital tendrá a restablecer la tasa de plusvalía, y, de esta forma, a acrecentar el volumen de la plusvalía más allá de lo que este hubiera sido en ausencia del aumento de la composición orgánica del capital. Por lo tanto, inclusive si el efecto es el de deprimir más aún la tasa de ganancia, los actos de los capitalista al elevar la composición orgánica del capital no carecen de cierta justificación objetiva desde el punto de vista de la clase capitalista en su conjunto.

            Sweezy dice a este respecto que no ha tenido nunca el propósito de negar la existencia o la importancia fundamental de esta tendencia, ni de negar la validez de las causas contrarrestantes de Marx. Más aún, Sweezy considera que una de estas causas contrarrestantes, el aumento de la intensidad de explotación (speed-up y stretch-out), sería particularmente importante en tanto en cuanto podría argumentar que cambios relativamente pequeños en la “velocidad del trabajo” podrían dar como resultado cambios relativamente grandes en la tasa de plusvalía. Esto sería realizable meramente con “hacer caber más trabajo en una cantidad de tiempo dada”, es decir, aumentando la productividad.

            3) Por último, Sweezy enumera una serie de fuerzas que tienden a deprimir la tasa de ganancia y otras que tienden a elevarla.

            - Fuerzas tendentes a deprimir la tasa de ganancia:

            1.- Los sindicatos: Combatiendo la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, los capitalistas están igualmente empeñados en tratar de hacer caer los salarios.

            Así, el ejército de reserva es el obstáculo más importante que impide a los trabajadores a participar en las ventajas del desarrollo industrial.

            Para vencer este obstáculo los obreros se agrupan en sindicatos, asegurándose de este modo, hasta donde es posible, el control de la oferta de fuerza de trabajo.

            2.- La acción del Estado en beneficio de los trabajadores: Suele tomar muchas formas; por ejemplo, la limitación legal de la jornada de trabajo, el seguro contra el desempleo, entre otras.






            -Fuerzas tendentes a elevar la tasa de ganancia:

            1.- Las organizaciones patronales: Actúan para mejorar la posición contractual del capital frente al trabajo, y ejercen sin duda una influencia ascendente en la tasa de ganancia.

            2.- La exportación del capital: En sus efectos directos sobre la economía del país, la exportación del capital actúa para mitigar la presión sobrt el mercado de trabajo doméstico y, de esta forma, impide que la acumulación tenga todo su efecto depreseivo sobre la tasa de ganancia.

            3.- La formación de monopolios: Los capitalistas crean monopolios con la esperanza de mejorar su propia tasa de ganancia. De hecho, el resultado puede ser la elevación de la tasa de ganancia general.

            4.- La acción del Estado en beneficio del capital: Por ejemplo, el establecimiento por parte del Estado de tarifas proteccionistas con el objetivo de elevar la tasa de ganancia general.

TEMA 5: LA ACUMULACIÓN Y EL EJÉRCITO DE RESERVA

Tema 5: LA ACUMULACIÓN Y EL EJÉRCITO DE RESERVA

1.- LA REPRODUCCIÓN SIMPLE.

            En economía marxista, la reproducción económica se refiere a los procesos recurrentes (o cíclicos) por los cuales las condiciones iniciales necesarias para que ocurra la actividad económica son constantemente recreadas. Karl Marx desarrolló los planteamientos iniciales de Quesnay hasta un modelo de circulación de capital, dinero y productos en el segundo volumen de El Capital.

            Marx distingue entre reproducción simple y ampliada (o expandida). En el primer caso, no existe crecimiento económico, mientras que en último caso, hay más producción de la que se necesita para mantener a la economía en un nivel dado, haciendo posible el crecimiento económico. La diferencia radica en que en el primer caso, la plusvalía creada por el trabajo asalariado es gastada por la persona empleadora en consumo, mientras que en el último caso, parte de ella es reinvertida en la producción.

            La reproducción simple se refiere a un sistema capitalista que conserva indefinidamente las mismas dimensiones y las mismas proporciones entre sus diversas partes.

            Para que se cumplan estas condiciones es necesario que los capitalistas repongan cada año el capital gastado o usado y que empleen toda su plusvalía en el consumo, mientras que los obreros tendrían que gastar todo su salario en el consumo.
            Si no se cumplieran estos requisitos tendría lugar una acumulación o bien un agotamiento de la existencia de los medios de producción.

            Por último, analizaremos las dos grandes dimensiones del proceso de reproducción simple:

            La producción: se divide en dos amplias categorías, la producción total de medios de producción y la producción total de artículos de consumo. Ambas tomadas en su conjunto constituyen la suma de la oferta social agregada de mercancías.

            El ingreso: se divide a su vez en tres categorías; el ingreso del capitalista, el cuál debe de gastarlo en medios de producción si quiere mantener su posición de capitalista; el ingreso del capitalista que es libre de gastar en consumo y el ingreso del trabajador. Todas ellas tomadas en su conjunto conforman la demanda agregada de mercancías.

            En una situación de equilibrio la oferta agregada y la demanda agregada deben igualarse. Pero lo que no es tan obvio es que la interrelación entre los diversos elementos de las dos sumas sean exactamente suficientes para crear tal equilibrio.







2.- LAS RAÍCES DE LA ACUMULACIÓN.
           
            La acumulación del capital es una teoría esencialmente marxista respecto al proceso histórico relativo a la expansión del capital en sus diversas fases que supone que la acumulación de capital de unos responde obligatoriamente a la explotación y consecuente pauperización de otros. Tiene una fase directa (expansión de corto alcance) en la cual se programa una dominación regional (que es la que analizó Karl Marx) y otra de largo alcance en la cual se desbordan las regiones y se conquistan mercados lejanos. Esto último se asocia totalmente con el imperialismo.

            Es inevitable la conclusión de que la reproducción simple implica la abstracción de lo más esencial en el capitalista, a saber, su interés en ampliar su capital. Realiza esto convirtiendo una parte, a menudo la mayor de su plusvalía, en capital adicional.

            Su capital acrecentado le permite entonces apropiarse de aún más plusvalía, que a su vez convierte en capital adicional, y así sucesivamente. Este es el proceso conocido como acumulación de capital  y que constituye la fuerza motriz del desarrollo capitalista.

            Este hecho se refleja en el fin subjetivo del capitalista. No es de ningún modo una cuestión de propensiones o instintos humanos innatos; el deseo del capitalista de aumentar el valor que controla (de acumular capital) proviene de su posición especial en una forma particular de organización de la producción social. Su afán de acumular riqueza se debe a la necesidad de conservar su estatus social de capitalista y a ocupar un puesto cada vez más alto dentro de la escala social. Por lo tanto, el propósito de acumulación de capital se sustenta en una cuestión de: posición, prestigio y poder. El capitalista es un capitalista, y privado de su capital no sería nada.

            Para mantener el ciclo económico de expansión del capital es necesario que el capitalista efectúe este ejercicio de acumulación progresiva de capital. Y posteriormente llevará a cabo una reinversión de parte del capital acumulado dentro del mismo ciclo económico para que este se perpetúe en el tiempo. De alguna manera el capitalista se rige por leyes externas coercitivas implícitas en la producción capitalista, y que le orientan hacia un afán de perfeccionamiento de los procesos de producción mediante la inversión en los métodos técnicos más avanzados y eficientes. Para alcanzar esta meta el capitalista no tiene más remedio que acumular capital y reinvertirlo en el proceso productivo.

            Pero el capitalista no solamente utiliza el mecanismo de reproducción simple para lucrarse, sino que ha inventado todo un mundo de alternativas para conseguir cada vez más ganancias, entre ellas podemos destacar la especulación y el sistema de crédito, las cuales otorgan al capitalista muchas posibilidades de enriquecimiento súbito.

            Por otra parte, el capitalista, a medida que incrementa su riqueza, también siente la necesidad de aumentar su consumo. Las teorías contemporáneas ortodoxas contemplan las teorías de la “abstinencia” y la “espera”, como tácticas que utiliza el capitalista para no caer en la tentación de incrementar su consumo y así poder alcanzar el propósito de seguir acumulando riqueza.

            Con respecto a la teoría de la “abstinencia”, se considera que el capitalista se abstendrá de consumir cuando exista un interés del capital que le motive a efectuar tal abstinencia.
            Marx a este respecto opina que esta teoría no tiene ningún sentido, ya que se podría aplicar la misma en sentido contrario, para afirmar que el consumo es una abstinencia de la acumulación. Para Marx toda acción humana puede considerarse como “abstinencia” de su contraria.

            Respecto a la teoría de la “espera”, la idea es que los capitalistas desean consumir  todo lo que poseen, pero no lo hacen porque esperan poder consumirlo con interés en el futuro.

3.- LA ACUMULACIÓN Y EL VALOR DE LA FUERZA DE TRABAJO: PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA.

            A continuación vamos a investigar los efectos de la cantidad acrecentada del capital variable o fuerza del trabajo, que va implícita en el proceso de acumulación. Para este fin vamos a tomar simplemente las relaciones cuantitativas de la oferta y la demanda que son necesarias para mantener el equilibrio de la reproducción ampliada.

            Partimos de que la acumulación implica un aumento de la demanda de fuerza de trabajo. Ahora bien, cuando aumenta la demanda de una mercancía cualquiera, su precio sube asimismo, y esto conlleva una desviación del precio respecto al valor. Pero en este caso la fuerza de trabajo no es una mercancía ordinaria, no hay ninguna “industria de fuerza de trabajo”

            La acumulación eleva la demanda de fuerza de trabajo, y ya no es lícito suponer la igualdad de los salarios y el valor de la fuerza de trabajo. Pero parece que existen ciertas dificultades para la aplicación de la ley del valor a la mercancía fuerza de trabajo.

           Si no hay fuerzas en acción que conserven los salarios iguales al valor de la fuerza de trabajo, surge aquí el problema: ¿qué razón hay para suponer la existencia esta brecha esencial entre los salarios y el valor del producto?, ¿no podríamos suponer que los salarios suben bajo el estímulo de la acumulación hasta eliminar toda brecha? Estas cuestiones ponen en duda la validez de toda la estructura teórica de Marx, aunque en el apartado siguiente veremos la solución que Marx da a este problema.

            Ricardo encuentra una solución a este problema mediante su “teoría de la población”. Esta teoría plantea que cuando el precio de mercado de trabajo excede su precio natural la condición del trabajador mejora y ello conlleva a un aumento de la población. Este aumento de la población, o del número de trabajadores, provoca que los salarios bajen de nuevo hasta su precio natural, e incluso que caigan por debajo de él.

            Marx no estaba de acuerdo con la teoría de Ricardo, como veremos a continuación.





4.- LA SOLUCIÓN DE MARX: EL EJÉRCITO DE RESERVA DEL TRABAJO.

            Marx conocía la tendencia que tienen los salarios a subir bajo el impacto de la acumulación de capital. Además estaba seguro de que tal elevación de los salarios no puede nunca alcanzar el punto en que amenazase al sistema mismo.

            Pero entonces tenía que preguntarse: ¿qué es lo que detiene los salarios, de modo que la plusvalía y la acumulación puedan seguir siendo los rasgos característicos y esenciales de la producción capitalista?, ¿y qué es lo que mantiene los salarios iguales al valor de la fuerza de trabajo?

            La solución de Marx a estas cuestiones gira alrededor de su famoso concepto del “ejército de reserva del trabajo”, o como también lo llamó, la “población excedente relativa”.

            El ejército de reserva consiste en obreros desocupados que, mediante su competencia activa en el mercado de trabajo, ejercen una presión continua a la baja en el nivel de salarios.

            El ejército industrial de reserva, durante los períodos de estancamiento y prosperidad media, gravita sobre el ejército activo de trabajo; y durante los períodos de superproducción y paroxismo pone freno a sus pretensiones.

            La población excedente relativa es, por lo tanto, el pivote sobre el cuál opera la ley de la demanda y la oferta de trabajo. Ella confina el campo de acción de esta ley dentro de los límites absolutamente adecuados a la actividad explotadora y a la dominación del capital.

            El ejército de reserva se recluta principalmente entre aquellos que han sido desplazados por la maquinaria. Marx consideraba la “introducción de la maquinaria” para economizar trabajo, como una respuesta más o menos directa de los capitalistas a la tendencia ascendente de los salarios.

            Pero el principio del ejército de reserva es independiente de cualquier suposición particular sobre la población; opera igualmente bien con una población estacionaria y aún más con una población declinante. En este hecho tenemos una de las diferencias decisivas entre Marx y sus predecesores de la escuela clásica, como por ejemplo Ricardo y su “teoría de la población”.

            Con la acumulación y el desarrollo de la productividad del trabajo, crece también el poder de expansión rápida del capital. Un estallido súbito de acumulación de capital puede ser el resultado de la apertura de un nuevo mercado o de una nueva industria. En tales casos, el ejército de reserva se vacía y desaparece el obstáculo que frena el alza de los salarios, la plusvalía en este caso puede disminuir seriamente.

            Pero tan pronto este disminución toca el punto en que el trabajo excedente que nutre al capital no es suministrado ya en el volumen normal, se produce una reacción: se capitaliza una parte menor del ingreso, la acumulación se retrasa y el movimiento al alza de los salarios se detiene.

            Marx describe aquí una de las causas fundamentales de las crisis. Junto con la eliminación del trabajo por la maquinaria, las crisis y las depresiones toman su lugar como mecanismo capitalista específico para reconstruir el ejército de reserva cada vez que este se haya reducido a proporciones peligrosamente pequeñas.

            Para Marx el capitalismo sin crisis sería inconcebible.

           
            El proceso industrial: A continuación vamos a representar mediante un diagrama, la estructura del proceso industrial y la participación del ejército de reserva en el mismo.

           
           

            En este esquema podemos observar que en la parte superior del mismo se ubica la gran masa de trabajadores en Empleo Industrial. Esta masa está alimentada, de una parte, por la corriente de nuevos trabajadores en busca de su primer empleo (A) y que consiguen un puesto de trabajo en la industria capitalista y, de otra parte, de aquellos trabajadores que integran temporalmente el ejército de reserva (D) y, que por ser recontratados, se incorporan de nuevo al proceso industrial.

            Por otra parte, el ejército de reserva se alimenta, de una parte, por aquellos que buscan obtener su primer empleo sin conseguirlo (B) y, de otra parte, por aquellos trabajadores que abandonan temporalmente el empleo industrial (C).

            Por último, también son representados en este diagrama aquellos trabajadores que abandonan definitivamente el proceso industrial, ya sea porque abandonan definitivamente el empleo industrial (F), o porque abandonan definitivamente el ejército de reserva (E), pero en ambos casos estos trabajadores no retornarán al proceso industrial nunca más.
           


            En la fase de prosperidad del ciclo económico, el empleo industrial aumenta a expensas del ejército de reserva. En las fases de crisis y de depresión se produce una contracción del empleo industrial, mientras que el ejército de reserva crece.

5.- LA NATURALEZA DEL PROCESO CAPITALISTA.

            La teoría económica clásica se inclinó a predecir “el fin inminente del progreso económico”, fundamentándose en la teoría de la población. El razonamiento consistía en que la acumulación estimula indirectamente el desarrollo de la población. La fuerza de trabajo, considerada como mercancía, incrementaría su valor. Por este motivo la plusvalía se vería reducida. Y a medida que el desarrollo económico fuera incrementándose, también lo haría el desarrollo de la población, de forma que se llegaría a un pico álgido en el cuál los salarios se habrían incrementado tanto que derivarían en un descenso desmesurado de la plusvalía, y esta situación determinaría que el empresario se vería en la tesitura de decidir si seguir con el proceso productivo aún cuando apenas obtendría ganancias. Se produciría entonces el fin del progreso económico, el “status quo” o estado de reposo.

            La teoría de Marx rechazó en principio cualquier relación con la teoría de la población. Y estableció las bases que determinarían la naturaleza del proceso capitalista.

            Para Marx es principalmente por medio de las innovaciones tecnológicas para economizar trabajo como se recluta al ejército de reserva, y sólo por la existencia continua del ejército de reserva pueden sobrevivir la plusvalía y la clase que ella sostiene, es decir, la capitalista o burguesa.

            En el Manifiesto Comunista, dijo Marx: “la burguesía no puede existir sin revolucionar constantemente los instrumentos de producción y, por este medio, las relaciones de producción y, con ellas, todas las relaciones de la sociedad”.

            Marx considera el proceso capitalista como aquel que, en principio, implica “la acumulación incesante acompañada de cambios en los métodos de producción”. En esta definición podemos resumir la naturaleza del proceso capitalista.

            Puesto que la visión de Marx subraya principalmente los cambios que ocurren en los métodos de producción, implica el cambio cualitativo en la organización social y en las relaciones sociales, a la vez que el cambio cuantitativo en las variables económicas como tales. Así se abre el camino para considerar “el resultado final” como una reconstrucción revolucionaria de la sociedad, más bien que como un mero estado de reposo.